
En 1968, una investigadora del proyecto ACS de IBM fue despedida. Su nombre quedó fuera del trabajo que había hecho: una técnica que permitía ejecutar varias instrucciones a la vez fuera de su orden previsto, y que hoy está dentro de casi todos los procesadores de alto rendimiento del mundo.
La idea siguió su camino. Durante décadas no se supo que era suya.
Ella volvió a empezar bajo otro nombre, y volvió a hacerlo: fue coautora del libro con el que aprendió a diseñar circuitos una generación entera.
IBM pidió disculpas en 2020.
Se llamaba Lynn Conway.
«Si quieres cambiar el futuro, empieza a vivir como si ya estuvieras allí.»
Lynn Conway, Universidad de Columbia, 2016
Esta frase cerró durante años los borradores de El Libro de Alessandra. Por eso la serie empieza con ella.
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Otras Alessandras: obras reales que quedaron a nombre de otro, o sin nombre, y cómo se supo después de quién eran.

